La Teoría Polivagal está en debate. Esto es lo que necesitas saber como terapeuta.
Si te formas en trauma o llevas tiempo trabajando con él, la Teoría Polivagal forma parte de tu lenguaje clínico. Los tres estados del sistema nervioso autónomo, la neurocepción, el sistema de compromiso social. Es un marco que ha cambiado la manera en que muchos entendemos a nuestros pacientes.
Y ahora está siendo cuestionado en la literatura científica. Públicamente, con rigor, y con 38 investigadores firmando el cuestionamiento.
Creo que como terapeutas necesitamos saber qué está pasando — no para desechar lo que sabemos, sino para trabajar con honestidad intelectual. Eso es lo que voy a contarte aquí.
Qué dice el debate
En 2023, el investigador Paul Grossman publicó en Biological Psychology una revisión sistemática de los cinco fundamentos de la Teoría Polivagal. Su conclusión: las premisas neuroanatómicas y evolutivas de la teoría no están suficientemente respaldadas por la evidencia neurofisiológica actual.
En 2026, él y 38 coautores publicaron un artículo titulado ‘Why the Polyvagal Theory Is Untenable’. Los puntos más cuestionados son técnicos, pero los traduzco:
- La RSA como medida del tono vagal: la Teoría Polivagal usa la arritmia sinusal respiratoria como indicador de la regulación autonómica. Grossman argumenta que la RSA está influida por muchos factores — frecuencia respiratoria, volumen, demandas metabólicas — y que no es un indicador fiable del tono vagal como se afirma.
- El núcleo vagal dorsal: la teoría propone que en mamíferos, el núcleo vagal dorsal produce inmovilización como respuesta al peligro extremo. Los críticos argumentan que la evidencia neuroanatómica no respalda este mecanismo específico en mamíferos de la forma en que se describe.
- El modelo evolutivo jerárquico: la idea de que los tres circuitos del SNA representan capas evolutivas sucesivas también está siendo cuestionada.
Qué respondió Porges
Porges respondió en el mismo número de la revista. Su argumento central: los críticos están evaluando una versión distorsionada de la teoría, no la formulación completa de su literatura primaria.
Desde 1995, la Teoría Polivagal ha pasado por dos revisiones mayores — en 2007 y en 2023. En The Vagal Paradox (2023) y Polyvagal Perspectives (2024), Porges aborda las contradicciones señaladas y genera hipótesis alternativas. Su posición: la teoría no es doctrina, es un framework que genera hipótesis testables y debe evolucionar con la evidencia.
El debate sigue abierto. Sin consenso. Sin resolución.
Qué significa esto clínicamente
Aquí está lo que me parece importante que no se pierda en medio del debate técnico.
Lo que está en cuestión son los mecanismos neuroanatómicos exactos. Lo que no está en cuestión es esto: los pacientes traumatizados presentan patrones de regulación autonómica alterados. Las intervenciones orientadas a la regulación del sistema nervioso producen cambios clínicos significativos. La sensación de seguridad cambia el procesamiento terapéutico.
Eso está documentado independientemente de la Teoría Polivagal. Y es la base de lo que hacemos en consulta.
Lo que el debate nos dice a los clínicos es algo que en el fondo ya sabíamos: ningún modelo neurobiológico es una verdad definitiva. Son mapas. Y los mapas siempre son más simples que el territorio.
Mi posición
Llevo años usando la Teoría Polivagal como marco clínico orientador — no como dogma. El concepto de neurocepción, los tres estados del SNA, el sistema de compromiso social: siguen siendo herramientas útiles para entender al paciente y diseñar la intervención.
Pero precisamente porque me importa trabajar con rigor, creo que es importante nombrar esto. Un framework que invita al refinamiento es diferente de uno que resiste el cambio. La Teoría Polivagal no debería ser lo segundo.
En Método SHEC utilizamos este marco con esa claridad: como orientación clínica útil, con sus limitaciones conocidas, en un campo donde la neurociencia sigue avanzando.
| Lo más importante:
Puedes seguir usando los conceptos de la Teoría Polivagal en tu práctica clínica — con honestidad sobre lo que son: un framework útil en evolución, no una verdad neurobiológica definitiva. Eso no los hace menos valiosos. Los hace más honestos. |
Maruxa Hernando Martínez · Psicóloga Clínica · Creadora del Método SHEC



